
Las luces del otoño guardan alguna semejanza con las de primavera en relación con las emociones que ambas provocan y las energías que enanan de ellas desde que la tierra comenzó a girar. Así, bajo los pies de Orion y Acuario, de la Luna y Júpiter, nace la belleza, la fuerza más extraordinaria que posee la Naturaleza, nos rodean otras muchas, pero su especial composición es fuente generadora capaz de engendrar e impregnar nuestros sentidos con su sabiduría, un cofre donde, a la vez, se guardan nuestras abstracciones, las que nos diferencian de nosotros mismos y del resto de seres. Son rincones de ese otro cosmos ocupados por esas representaciones que, desde su profunda existencia, sugieren mundos paralelamente verídicos, escondidos tras la forma de telón bordado con los impresionantes brillos procedentes de las mediocridades difundidas por las redes y las cadenas. No están sujetas, las abstracciones, a alguna técnica que contenga norma o precepto alguno, tan sólo obedecen a un impulso, a un acto opuesto a la razón común y perteneciente, por lo tanto, a nuestras pulsiones ante la belleza sobretodo, excluyendo de esto al resto por innecesarias para esa búsqueda de lo atractivo. La creación sin límite es poseedora de esa virtud, encriptada en la actividad cerebral que, a partir de ella, transforma en diferentes lenguajes lo que nos acontece, unos más comprensivos que otros. Hay lenguajes que sólo hablan de lo que realmente aparece ante nuestra mirada y lenguajes que hablan de lo oculto a ella, de aquello que no se ve pero se siente, hablan del habitáculo donde vive lo abstracto que da significado a los mensajes que las formas, por si mismas, transmiten y que son imperceptibles para una mayoría abstraida. Hay formas desapercibidas y formas sugerentes, sujetas ambas, a la percepción individual. Si nuestros sentidos están atrofiados por todo aquello que impide la capacidad de abstraccion, siempre veremos una única realidad, pasarán inadvertidos los vestigios que alumbran la ciencia y padeceremos una cuarta sequía.
Hay seres que manifiestan las abstracciones de diferentes formas, representandolas tal y como aprendimos desde que comenzamos a utilizar la inteligencia, quizás ello fue el germen de una cualidad sinestesica engendrado por aquellas luces que alumbraban las frías mañanas de otoños y primaveras lejanas, sin filtros impuestos por impostores que aducen poseer una razón sobrenatural y que ocupan los tronos que ellos mismos erigieron sobre los demás. Hay quienes poseen una naturaleza que abarca gran parte de las abstracciones posibles y la necesidad de expresarlas de alguna manera, con generosidad y sinceridad o, con fines puramente beneficiosos económicamente que, más tarde, son traducidos a un lenguaje con el que fabricar maliciosos propósitos y ganancias que sólo desembocan en la pérdida de toda su idiosincrasia.
[ Osiris – Pt. 1 – Klaus Schulce https://youtu.be/E5dpZ_z1uQg ]
El representar de alguna forma una abstraccion, es dejar constancia de un pensamiento, la forma de transcribir la estela que éste ha dejado a su paso y, finalmente, el significado de aquél que su flujo a marcado tras su observación y su comprensión. No pertenece a las lenguas vernáculas, si no, a la esencia de cada ser, a una virtud innata y, también, al desafío de la ciencia que escudriña en las entrañas de la gente para poder manipular y vender sus sueños. Se trata también de una expresión de libertad inesperada como un remanso ante las turbulencias que la asedian. En los sueños la libertad y la abstraccion son un único ente, el éter de la consciencia que al amanecer se disuelve y toma forma de monstruo que intenta devorar una realidad placentera envuelto en el silencio y la música que son sus eternos aliados. Desgajar una cosa de otra es el ciclópeo trabajo de la mente que busca lo auténtico de la existencia y, plasmarlo, el fruto, el encuentro de lo oculto, de lo que siempre existió y que pertenece a la luz que viaja a lomos del tiempo desde que la nada lo originó. El tiempo nunca se abstrae, marca el ritmo y el espacio donde poder abstraerse de él y extraer su contenido guardado desde el confín de los tiempos para adornar la belleza. Nunca supimos que ahí estaba hasta que despertamos del profundo letargo que nos inyectaron como antídoto a las pasiones más terrenales, para que abandonásemos la tierra y ocupar los territorios que dijeron ser fértiles y luego resultaron baldíos.
[ Free System Projeķt – Altared States – Richard W. https://youtu.be/4lQC_LEYZ6Y ]
Ya casi no quedan los apriscos de siempre en los que las turbulencias de la última hora de la tarde se apresuraban a resguardarse ante la cercanía de la noche, la hora de separar en el rebaño las cabras de la ovejas y dejarlas oliendo los rincones de su redil, mientras ellas rumian sus pensamientos, las abstracciones que quedaron la noche anterior entre los escondrijos de las ascuas, vuelven, donde los satélites aún giran esperando entrar en la órbita semejante a la que gravitan nuestras dudas y, poco a poco, imágenes ininteligibles van sucediéndose una tras otra aferradas a todo lo posible, sin dejar lugar a lo imposible que en esa realidad no existe. Ni el tiempo siquiera lo hay en ese instante, en él se reproducen los actos ancestrales que las vicisitudes de la sociedad moderna ha escondido vilmente, y así, en el sigilo de esa noche, bajo la quietud de las hojas del bosque, llega el acto más antiguo; echar las briznas de madera al fuego y contemplar las constelaciones que emanan de la tierra subir a encontrase con las que guian los rebaños hacia la fertilidad del mundo, hacia la sabiduría de la mente abstraida y abstracta, la que contiene la erudición, el conocimiento, la sabiduria, la ciencia y la creencia en uno mismo, todo ello, es la libertad.
[ Late Night Tales: Jon Hopkins
https://youtube.com/playlist?list=PLtXgoib6N-yKyDLTfPTMRG3_Y4gAhRyvJ ]
La abstracción no solamente es eso, su significado, si no, también el hecho de que una forma desde su interior adopte la de otra distinta, son las entrañas invisibles de lo que sucede a nuestro alrededor expuestas a la luz, al color, al verbo y su música, a las palabras oceánicas. Aquello que acontece en cada realidad que contiene lo indescifrable, encierra en su interior el germen abstracto donde, lo absoluto, espera ser desgajado de aquél origen y formar parte de otro pensamiento heterogéneo, desconocido para los que manipulan la verdad. Se trata de una necesidad vital atrapada bajo los escombros que va dejando la civilización sobre ello, sin pensar en otra posible existencia distinta a la que marcó una ciega humanidad deslumbrada por los acordes que retumban incansablemente en las salas de espera, en los comercios, en los aeropuertos, en los taxis, en las aceras, en las perfumerías de la calle de al lado, en la tienda de ropa, a la hora en que comienzan a descansar los motores de los repartidores de comida, sin otro atributo más que lo distinga de la perfección que contiene lo creado por la tierra para sanar.
[ NEXUS – BLUE BLISS https://youtu.be/8uRMbexFZeM ]
El sonido de los pasos sobre la hierba, sobre los guijarros del camino, sobre el barro, sobre la nieve, sobre la tierra, es la abstracción que desprenden las magnitudes que dan forma a las cumbres, a los bosques que las rodean, a los valles que llevan su música y la esparcen sobre el eco que, después, siempre resonará en la memoria, en ese lugar donde lo vivido antes, se presenta hoy como algo nuevo y que pertenece al mundo de lo subjetivo que surge espontáneamente o, quizás, proviene del «Anima mundi», que erala expresión de los filósofos griegos para referirse a la mente del mundo, el centro de toda la naturaleza desde donde parte cualquier acto ya pertenezca a lo consciente o a lo inconsciente, sin similitudes conocidas que hagan dudar de su pureza y de su existencia. De ahí, cuando nace el viento, bate las ramas y aflora una olorosa arritmia caligráfica que escribe en el aire versos abstraidos del mundo, vuela sobre palabras tan antiguas que nadie conoce ya, ahí, bajan las nubes hasta hacerse con la tierra y convertirse en espesa niebla, en manantial fecundo que embriaga las cortezas y las rocas de los valles con el alimento que dió origen a lo conocido y que hace brotar las abstracciones más antiguas que quedaron prisioneras en las cavernas de la sin razón. En la noche, en el primer sueño, las palabras eran entonces certeras, sinuosamente fueron desvaneciendose hasta mezclarse con otra abstracción tan incomprensible que quedó agazapada en el olvido, sujeta a lo inalcanzable y pendiente de los hilos tejidos en el universo, oscilando entre órbitas onduladas semejantes a las que discurren entre la realidad y la fantasía, impregnadas del vaivén que contiene la duda, el creer o no de la existencia de otra realidad también subjetiva.
[ Solar Fields – Animals -SysLocal- https://youtu.be/ruPsMkQvOK8 ]
Y así, el territorio donde navega la abstracción, no es solamente la parte de la condición humana que se desarrolla en las artes, si no, también la que reside en la energía subyacente que la impulsa y que contiene lo incognoscible de donde parte toda la cosmogonía que relata el origen de los orígenes desde las primeras leyendas que aún no se conocen, abriéndose camino en los rincones más recónditos y puros de la mente donde la abstracción se constituye como un símbolo más de naturaleza que vuela en alas del tiempo en busca de astros desconocidos donde desplegar la sabiduría de la que jamás nadie supo de su existencia. En ese delirio nuestras facultades son apresadas y moldeadas al antojo de la servidumbre que gobierna nuestros actos y oculta la abstracción como si de un tesoro maldito se tratase.
[ Horizon in a bottle – Ramón Sánchez – https://youtu.be/BT2xOmWJEL8 ]
Entonces, mejor dejar de sucumbir en los estercoleros del mundo y adentrarnos en la fortuna de la existencia que no necesita nada de lo superfluo, entendido esto como aquello que limita la libertad por ser necesario, teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones en el mundo «civilizado», lo necesario se hace asimismo y se enraiza como otra realidad en la que la abstracción es una disfunción por encontrarse manipulada y fuera de su propia naturaleza. Volviendo a aquella fortuna, en el camino hacia ella, mientras el mundo gira abstraido de él mismo, se reconstruyen historias pasadas sólo observando la luz de la última hora de la tarde, al ocaso, cuando los horizontes se difuminan entre la bruma, mirando fijamente al astro reinante mientras su energía se introduce y recorre lentamente todos los rincones del cuerpo, fijándose en el iris el último suave rosáceo o anaranjado del día, mientras, Orión, a las espaldas, va lentamente marcando el camino hacia el Este donde mañana quedarán iluminadas las cortezas de los árboles, donde aún no ha llegado lo que, hasta hace poco era considerado la insospechada estupidez humana que ahora es totalmente latente, y no sólo eso, si no, también la arrogancia y los delirios abstractos de poseer lo que nunca tuvo dueño, los disparatados sueños nacidos en la terraza de un café adornados con los olores cercanos de frituras hechas con prisas para los extranjeros recién llegados. Pero allí, lejos, sólo se bate el color con el olor en su propia abstracción en la que encontrarse con nuestras semejanzas, donde vive lo ciclicamente eterno, con el agua que discurre en torrentes que guardan en su interior, en los reflejos de sus bravías aguas, la analogía del cosmos con nuestras células afectas al espíritu y, a pesar de todo, dejamos que el capitalismo, convertido ya en milenario, al que sólo le interesa rodearse de seres ejemplares sometidos a sus intereses, siga construyendo obstentosas pirámides sobre los escombros que va dejando a su paso. Así nuestras prerrogativas discurren sobre el lecho que sostiene a las sociedades en las que el espíritu ha sido suplantado por todo aquello que amenaza nuestra naturaleza más pura convirtiéndola en mercancía, sin olores, sin tardes púrpuras y, todo bajo la luz de Orión, que allá, colgado sigue en el firmamento de la fecha que Artemisa le asestó.
[ Foo Fighters – I Am A River https://youtu.be/9cqHAgnub_M ]
Desde entonces abstracto es nuestro pensamiento y nuestros actos también, nos convertimos en marginados y, por ende, nómadas en tierras áridas que buscan la fertilidad e inventan la belleza desde cánones imaginarios superpuestos unos sobre otros como un recortable de papel que, como una anestesia, se adentra en la piel al mismo tiempo que vamos, uno a uno, recortando con las tijeras los filos marcados de sus siluetas, siguiendo ese hilo impreso que sinuosamente da forma construimos una vida sólo para unos cuantos mientras la nuestra sigue el curso marcado por otro destino enmarcado por la caverna de Platón. Y entonces, enajenados, lanzamos al viento los Mantras que nacen desde nuestras abstracciones conteniendo en ellos los deseos que aquellos mismos marcaron como deseables. Pero antes de ello, antes de convertirnos en eternos embaucados, antes de que Hiparco de Nicea dibujase el mundo y dejase de mirar las estrellas, ya nos sobrecogia el firmamento, sus destellos incomprensibles con sus astros orbitando pendientes de un hilo invisible y, bajo él, en ningún momento, tuvimos la idea de que lo artificial sería un signo más de nuestra existencia ni que rondaría en nuestras abstracciones futuras. Pocas realidades se interponían entonces sobre las más imprescindibles que poseen en su seno los sentidos más cercanos al espíritu humano; la compasión, el espíritu de supervivencia, la orientación, la verdad y la libertad, la obviedad, la razón más terrenal, y ahora, atrapados en la inconsciencia que se genera al no ejercitar un pensamiento crítico, lo que al mismo tiempo, provoca la incapacidad de ver otra realidad distinta y, por consiguiente, la huida de todo aquello que nos es inherente hacia lo que oculta, de forma subliminal, la esclavitud que se forja ante lo que nos rodea imprescindible sin serlo, como una forma más de dominación y que, ante la carencia de todo lo irreemplazable, desemboca en exclusión social y de cualquier abstracción posible, trascendemos entonces, de la condición humana, lo que supone no ver un mundo diferente y pensar que lo incomprensible es lo comprensible y, en ese círculo, abstraerse de la verdadera verdad que encierra la vida y la muerte. Extinguida ya ésta, sin que quede ni un ápice de ella, sin que, ni siquiera la transmisión oral y aún menos, la virtual y digital, hagan eco de ello, construimos otra realidad diferente.
[ Leonard Cohen – Hallelujah – https://youtu.be/YrLk4vdY28Q ]
Las realidades exentas del espíritu que nos empuja a tener los pies en la tierra vienen acompañadas de un aislamiento devastador y mermada capacidad de abstracción ante lo sublime que caracteriza la condición humana. La abstracción es una forma más de pensamiento y, si en el único lugar que conocemos en el universo con vida, lo mantenemos ocupado, distraido de lo esencial, de aquello que nada aporta, de lo superfluo que genera la civilización, entramos en la órbita del factum que ejerce el poder. Siempre lo hemos sabido, pero, nunca lo utilizamos a nuestro favor. Seguramente porque nuestros males se encuentran en otra dimension, en una distinta escala de valores en la que la abstracción ya no juega ningún papel. Existen otros mundos, claro, pero éste nuestro, de momento, sigue abocado a los impulsos eléctricos que disparan los Led y lo Neones, a la publicidad engañosamente perversa, al rodar de las maletas por las céntricas calles en busca de los disparatados reclamos, al sólo intercambio de placeres subjetivos y de funciones orgánicas sin que quepa en ello el discernimiento que rompa la homogeneidad con la que el sistema trata y marca nuestras vidas. Existe un intercambio entre los estímulos que nos producen los elementos que componen las magnitudes que nos rodean y nuestra capacidad para entenderlas y transformarlas, en ese tránsito nace la abstracción, un único ser que convive con el pensamiento de cada uno de nosotros, acompañado de la capacidad de observar que adquirimos desde que somos, pero la observación a la que prestamos atención en nuestras sociedades es a todo aquello que aparece en un primer plano, ya sea tangible o no, servido como un acto de encubierta amable caridad creado para nuestros sentidos con el que perpetúa la existencia de las sociedades contemporáneas en las que el poder lo ejercen las oligarquías en nombre y con consentimiento de los pueblos, la cultura, al parecer, en un alarde de estrategia social, en manos de guías turísticos y la gastronomía local a merced de multinacionales que maquillan sus contenidos con trampantojos traídos desde cualquier parte del mundo para los miles de aburridos del mundo que pasean a la búsqueda de algo palpable que les satisfaga.
[ The Structure of Emotions – Lab’s Cloud https://youtu.be/v1ZS12fdD98 ]
En definitiva, todo ello no es más que un modo de desviar la moral o la ética hacia otro orden distinto en el que tales adjetivos adquieren un divergente sentido, basado en normas lejanas a su verdadero significado que diferentemente impone el capitalismo corporativo dueño del mundo, al que sólo le interesa las realidades coincidentes con sus intereses y convertir a todos los seres en minerales que lo alimente. No conocen la lluvia ni el frío porque siempre se guarecen de ello, ni siquiera las luces y las sombras que proyecta la naturaleza entre las cortinas de agua que descienden desde el firmamento, tan sólo las poseen en espléndidas estampas sostenidas en las paredes por antiguas cornucopias que inducen a una abstracción sin sentido que gira en una excéntrica órbita egocéntrica y narcisista. En esa parábola transcurre una realidad alejada del resto, sumida en un sueño que nunca deja de serlo, semejante a la condena de Sísifo por impiedad y que pone en entredicho la inteligencia humana. Mientras tanto, a paso lento, el resto de la humanidad va escribiendo letra a letra las páginas de su propio panegírico que los vientos de cada estación y de cada punto cardinal van pasando una a una, entre los olores de la tierra que son los tuyos, a los que huele tu cuerpo, a tierra húmeda que fertiliza hasta el pensamiento que razona sobre su piel. Mientras tanto, las nubes, sin jirones, hechas una masa corpórea se estrellan sobre los lomos de la tierra, envueltas de su certidumbre ancestral exudando desde su interior sobre las raíces todo lo que contiene la vida y que pertenece a una única razón, a la sabiduría que la origina.








