
En ocasiones el pensamiento adquiere una intensidad que traspasa las dimensiones que nos contienen. Pero, según H. Marcuse, vivimos en un universo unidimensional producto de la represión social (-la interferencia de los estados, por medio de un sistema legal en cooperación con grandes empresas sobre los movimientos sociales contrarios a sus intereses-), que consigue transformar nuestra visión y nuestros actos para que queden sujetos a falsas necesidades, reduciendo así nuestra inteligencia espacial, como si vivieramos sobre un papel, en un mundo unidimensional del cual nuestro cerebro acaba aprendiendo que su verdadera realidad está formada por puntos y rayas marcadas sobre un infinito plano blanco, algo, al parecer, seductor para todo aquél que tan solo ha usado en su vida la cabeza para llevar sombrero. Bajo éstas premisas, desde tiempos remotos, los truhanes que ya comenzaban a poblar el mundo, atrajeron, con sus triles y promesas que jamás cumplieron, a todos aquellos seres que habitaban dispersos por el mundo para habitar las ciudades que fueron construyendo mientras que, las tierras de donde provenían aquellos quedaban abandonadas, de tal forma que, se abrió camino a la posibilidad de apoderarse de ellas y de todos aquellos bienes y recursos que alli quedaron a su suerte, seguidamente, convertirlos en moneda de cambio y hacerse de ejércitos de esclavos cosmopolitas ya sujetos por los grilletes del consumo, incluso, se hicieron fuertes tegiversando la historia de los pueblos, saltándose las páginas en las que se describían sus crueldades para darle un sentido distinto consecuente y cercano a sus fines de poder y de deshonesto beneficio. Así construyeron una sutil forma para lavar su oscuro pasado y crear un estado aparentemente amable en el que; las libertades se miden o tienen sus fronteras dependiendo del número de dependencias a que cada individuo está sujeto o, a la capacidad económica que cada sujeto puede alcanzar.
[ Arcanum – Flicka by Anton Belov –
https://youtu.be/xrxcdlTLRuE ]
La diversidad de culturas, de la misma forma y desde entonces, se encontró expuesta a las fluctuaciones y volatilidades de los mercados que los crecientes sistemas económicos han ido tejiendo hasta hoy para eternizarse en el tiempo y seguir ostentando el poder. Así podemos ver cómo se va convirtiendo la cotidianidad de los centros históricos de las urbes en parques temáticos, concentrando en ellos y en el resto de la ciudad que los rodea un conglomerado de culturas ininteligibles aliñadas por un pensamiento común, único, idóneo, para poco a poco, disolverlas en ese mejunje donde, ahogadas por la invasión de insostenibles teorías neoliberales, que, finalmente, terminan reuniéndose en una sola cultura, sostenida y dependiente de y por un obsceno crecimiento compulsivo basado en lo inhumano que contiene lo puramente económico. De esta forma surge el error más grande que consiste en el destierro y el abandono, las soledades más solemnes y el dominio del hombre sobre toda la naturaleza, para así, establecer nuevas formas de existencia humana.
[ Enemies to Lovers – Joshua Kyan Aalampour – https://youtu.be/o_zrsHzLBv4 ]
Hay una razón por la que los intereses dominantes que utilizan la fórmula represiva, anulen con ella las necesidades intelectuales de los pueblos y sus culturas. Obedecen a argumentos hechos a su medida para ejercer el dominio -enquistado- dentro de un sistema que favorece complacientemente la compatibilidad con el pluralismo de partidos cuyo objetivo es, crear a la medida y en cada estrato social, una ideología que represente a un conjunto (encubriendo y justificando al mismo tiempo, así, sutilmente la forma de actuar del propio sistema) a la vez establece diferencias entre cada uno de los seres que habitamos la tierra. Así mismo, el propio sistema se encarga de tener a su disposición la mayor parte de medios de comunicación y, por otro lado, mantener a la población en un estado de ignorancia y desinformación respecto de sus intereses para llevar a cabo sus propósitos. Resulta aterrador que a estas alturas, desde la Grecia de Solón, de Pericles, de Demarato, allá por el siglo VI a. C., sigamos debatiéndonos sobre lo mismo, que las ideologías, las religiones y demás sistemas masivos de creencias continúen aún siendo sostenidos por una dudosa y manipulada verdad. Resulta también inquietante que, ante la decadencia que nos asola y el deterioro de todo nuestro entorno, incluso, de lo más puro del pensamiento humano, no germine todo aquello que sólo queda en propósitos, lo que verdaderamente debe impulsarnos de forma coherente con nosotros mismos a navegar a través del espacio a bordo de ésta nuestra nave que es la tierra.
[ Aurora Borealis – Dreamesque – Ralph Zurmühle – https://youtu.be/9wxqdTnKS90 ]
En esta civilización, en esta sociedad industrial avanzada, está en boga viajar, quizás sea una simulación a aquellos románticos que lo hicieron visitando países lejanos en su búsqueda de distintos conocimientos, de culturas intactas, con el fin de descubrir lo desconocido para ellos y dar fe de ello. Hoy, gracias a nuestra tecnología, nos resulta familiar hasta el último rincón del mundo, la forma de habitarlo por sus gentes, igualmente nos es conocido, sus costumbres, su forma de ataviarse, sus campos y cosechas y sus alimentos, hasta sus ideas que no son muy diferentes de las nuestras. Todo ello se ha convertido en un atractivo que el capital ha sabido aprovechar para sacarle el mayor rendimiento posible. Así, hoy, nos encontramos ante una global masificación que lleva consigo un turismo convertido en una mera actividad más, propulsada por un capitalismo feroz, excluyente, devorador, que perturba enormemente, en todos los sentidos, la arraigada vida de las ciudades, que nada tiene que ver con la cultura y lo que es capaz de producir ésta y que, ni tan siquiera mira hacia el futuro más inmediato. Es excluyente porque depende del poder adquisitivo del sujeto que lo practica, feroz porque devora todo aquello que tuvo su significado y que se mantiene en pie desde siglos. Devorador porque, como una plaga, se adentra en todos los lugares que siempre han sido santuarios de la humanidad donde la magia estuvo al servicio de quienes los habitaron, de quienes dieron de beber a las aves, de quienes supieron escuchar la música de las aguas que resbalan rio abajo, de quienes nunca estuvieron distantes de los límites de su entorno natural, de los marginados poseedores de la capacidad para resolver los verdaderos problemas que asedian a la humanidad.
[ Lonely Waltz – Dario Crisman – https://youtu.be/yhcLxWLrokc ]
Pero, en nuestra evolución hacia una sociedad cada vez más industrial, nuestra complejidad disminuye y aumentan los parámetros desde los que se guia la libertad como poderoso instrumento de dominación, lo cual nos lleva a pensar que existe cierta relación complementaria entre la verdad y la libertad, si bien, no hay que olvidar que, al margen de ello, cada cual ostenta su propia verdad y su propia libertad pero, sólo ateniéndose al poder crítico de la razón en el caso de que lo haya. No obstante, todo ello, queda sujeto, enmarcado, influido y dependiente en el seno de las dominadas sociedades en las que nos desenvolvemos, rodeados de toda clase de artificios que impiden romper su siniestralidad sin resultar defenestrado hacia otra clase de marginalidad y poder ver otra distinta realidad que contenga otra verdad y otra libertad. Pero todo ello no obedece a un error de los mecanismos de funcionamiento de las sociedades, si no, a algo totalmente premeditado que interpone obstáculos para que esa otra latente realidad siga quedando oculta.
[Absinthe – Karl Schoenberg – https://youtu.be/57Edz8F4NUc ]
Desde este mundo que nos rodea podemos pensar, después de todo lo anterior, que el saber si ocupa lugar, que lo cierto, la otra verdad que se opone a la propia, el descubrimiento de los dañinos entresijos que manipulan al hombre moderno, incluso la represión de lo espontáneo, ocupa un doloroso espacio que, a la vez, se llena de todo aquello que emana de ese sistema complejo y hostil, de ideologías sublimes con que combatir la rebeldía y las rebeliones, capaz de aprovechar para su propio beneficio el saber de los pueblos descomponiendolo para hacerlo nuevamente suyo.