
Contemplar lleva implícito el silencio, la última palabra pensada que navega sincopada sobre la ausencia de todo, haciéndose permanente en ese prolongado lapsus que imagina la observación, contemplar es una burbuja donde gravitar, un sinsentido para los desconcertados que navegan sobre los fangos en los que se apoya el mundo. De ahí, de aquél admirar, se componen todas las dimensiones que forman parte del ser humano y que lo hacen único. Para apreciarlo hay que detenerse ante la vorágine de los días, ello, además de un acto de rebeldía, debe ser el acto diario para llegar a descifrar y comprender los males que nos afligen y todos aquellos, signos, señales y mensajes ocultos bajo ese profundo vórtice donde aún pervive el ancestral sentido de la vida, aquél que se perdió en los tiempos y que ya nadie sabe de él.
[The Path Between The Trees – Cousin Silas – https://weareallghosts.bandcamp.com/album/the-path-between-the-trees-waag-rel001 ]
Buscamos un sentido distinto en y de las cosas incursos en el inexorable avance de las sociedades hacia lo insólito, hacia lo incierto, mientras, lo que atañe directamente a nuestra forma más humana de existir conocida hasta ahora, queda atrás, suplantada por un dispar orden de valores que afectan incluso a la forma de pensar, de ser, a la de formarse como individuos plenos y poseedores del fruto que siempre ha llevado consigo la libertad. Somos los que pensamos diferente, quizás también ahí estás tú, un reducto dentro de ésta impune humanidad que crea a nuestras espaldas sociedades ocultas que sirven al poder y reniegan de esa nuestra forma de entender subrayando que ya caducó. Existe una mayoría social conforme e inducida y sometida a seguir construyendo la homogeneidad global impuesta de alguna forma para deshacer la diversidad y, por consiguiente, la complejidad, otra, en su seno discrepa de tales condicionamientos, porque la discrepancia de ello es parte de una de las formas inherentes del ser, oponerse en la actualidad a la manera de entender las cosas es fundamental, tal hecho, connatural, nos sigue acompañando a pesar de esa radical actitud de otros con la que hacen que suceda todo a nuestro alrededor tan distante de esa naturaleza esencial, ello, debería llevarnos a confiar y practicar la destreza y la habilidad humana para hacer resurgir lo que quedó atrás, restituir todo lo usurpado donde crecía la libertad y, eludir así, la impotencia que generan las sociedades hostilmente avanzadas.
[John Ov3rblast – The Awakening –
https://youtu.be/sHhU-5tHTHw ]
Son pocas cosas las que quedan fieles a la memoria, lejanas al absurdo y próximas a la utopía, sin referencia alguna para la distopia que se cierne y se pretende constantemente. Así nos debatimos entre lo que es ahora y en su lugar hubiese sido, lo que se perdió durante el camino y que nunca debió quedarse atrás, el error humano que nunca se reconoce y se diluye entre la prisa de los días, entre el avanzar hacia un destino imposible, entre lo inservible que da lugar al gran negocio de este siglo que es crear el sentimiento de culpabilidad en beneficio de la prosperidad y la historia mal contada. La verdad es escandalosa, pero, ante la pérdida de reflexión, se oculta. Bajo esa sombra no se puede desenmascarar ese auge por todo aquel estado de cosas que nos envuelve constantemente y que da forma a las sociedades basadas únicamente en la obtención de bienes cada vez más difíciles de mantener, como si fuese la verdadera o única verdad.
[ Void – Akiniko Matsumoto – https://akihikomatsumoto.bandcamp.com/album/void ]
En ese debate, en este lugar, nuestra mirada debería estar atenta cuando florece el Mediterráneo a destiempo del mundo, cuando Orión gira al oeste, como siempre, en ese otro oasis de la tierra que se resiste y abre sus puertas al mismo tiempo que exhibe su belleza, no hay otra verdad que se sobreponga a ello, lo más parecido está en nuestros sueños y, a veces, estos se tergiversan para construir nuestros propios monstruos sin tener en cuenta aquello que algún día observamos con vehemencia y que quedó atrapado en el olvido como algo extraorinario, algo que, no es más que aquella verdad o aquella realidad que siempre perseguimos. Quizás deberíamos ser como el aire que se convierte en brisa y abarrunta la lluvia bienvenida que se sumerge en la tierra y le abre la puerta al tiempo que traduce todo en fruto, debería ser nuestra forma de entender lo que ya dejamos de entender y anidar alguna vez en el silencio que sucede a la rutina. Ahí, en ese estar, se forja lo imperecedero de lo que somos, de lo que estamos compuestos, la materia que abona la tierra, la razón que no se rinde ante todo aquello que no le pertenece. Nos convertimos, por libre elección, en peregrinos hacia un destino perfectamente diseñado, lejos de lo profundamente humano y cercano a los intereses de aquellos que siguieron las pautas de civilizaciones fracasadas, hostiles con sus semejantes, arrogantes y soberbios en su forma de actuar. Así nació el hombre que se enfrenta a otros hombres, siempre ha existido desde que perdió su pureza, y ha sido así por rehusar tácitamente a poseer el conocimiento pleno que origina las ideas, en el que no cabe la guerra ni destinos diferentes de los que han delineado los arquitectos de este mundo, los fieles a las doctrinas, los que piensan que son propietarios de tu destino y los conformistas que intentan adivinar el fin del mundo.
[Aurora Borealis – Dreamesque – Ralph Zurmühle – https://youtu.be/9wxqdTnKS90 ]
Así los días pasan, tejiendo y destejiendo la memoria, dibujando en el aire que circula entre las neuronas la última luz que hizo cristalinas mis retinas, días en que sólo buscas qué hay tras las gotas que se estrellan sobre las aguas pretendiendo descifrar su lenguaje tan antiguo como el mundo, quizás sean eternas porque ya surcaron todos los mares de la tierra, se desprendieron de las nubes que hicieron a lo largo de su levitar y bebieron sus aguas aquellas gentes que ya habitaron la tierra, no es más que un simil de la eternidad simulando al universo, donde los ejércitos de astros y estrellas campan sin murallas. Donde no es posible que los sueños se evaporen a los pies de los castaños florecidos que mojan sus pies en la tierra humedecida por las mismas aguas que llegaron desde alguna nube primitiva de gas y polvo errante en el espacio.
En ese cosmos surgió una diversidad que aún pervive y se hizo cualidad, se convirtió en algo universal que desde entonces ha sido un signo característico de la naturaleza, de nuestro entorno y, por ende, de nosotros mismos. Entre esa cualidad, nuestros sentidos afinados por la observación, desarrollan la creatividad cuyo concepto en la actualidad empieza a ser otro muy distinto al que hasta ahora veníamos entendiendo porque, las imperfecciones que dan fruto a la belleza desaparecen a medida que la inteligencia artificial se sobrepone a nuestro discernimiento empleando a cambio el suyo, el aprendido del sistema y, se apodera de nuestra imaginación alimentándose de la frivolidad humana que crece lejana al mundo físico del que siempre hemos dependido, construyendo a partir de ella una realidad distinta a la sombra de la antropocenica forma de actuar de las inducidas sociedades depredadoras de si mismas. Quizás ello sea el punto de partida desde donde comience a edificarse la frontera entre dos civilizaciones diferentes en la que, una de ellas, no tiene en cuenta que la verdadera prosperidad está en el mundo físico: el acceso al agua limpia, alimentos saludables, higiene, sanidad, clima, justicia social y todo aquello que pertenece a los bienes comunes de los pueblos. La otra, cada vez más se asemeja a otra especie de la lista de extinciones que, ante lo inevitable, sólo le queda esperar.