Desaprended

Lo que aparece en sueños nunca es el presente, es un tiempo paralelo al tiempo conocido, un espejismo de lo deseado y de lo no deseado y, al mismo tiempo, el momento donde confluye la certeza con la pasión. Allá donde vayas siempre te acompaña una intuición y su evidencia, ambas trazan el extraño conjuro de que todo se sostiene sobre ellas mismas, una sobre la otra o viceversa, de esa forma, las confluencias nos hacen ser, son como una puerta abierta hacia aquello que un día irrumpió, que nunca se desató y al mismo tiempo se desató y pasó desapercibido y quedó suspendido en el aire vagando a lomos de los vientos. Nuestros sentidos, dormidos,  están bajo las losas que exhalan el sudor de la tierra como efecto de un vehemente calor que viajó desde la otra orilla del Marenostrum y nos recoge en el interior de un diálogo entre la ciencia y la divinidad (Aristóteles ya habló entonces de ello), en ese espacio discurre un discurso a partir de una abstracción que se adueña poco a poco del pensamiento y toma forma de una distinta realidad que lleva a un nuevo modelo paradigmático, a una nueva cosmovisión en la que casi todo lo que se construyó, desde siglos pasados hasta ahora, ya no sirve. Sólo podemos ocuparnos de reinventar los múltiples futuros que imaginamos y resolver la extinción masiva que comienza a florecer.
“La ciencia puede enseñarnos a no buscar ayudas imaginarias, a no inventar aliados celestiales, sino más bien a hacer con nuestros esfuerzos que éste mundo sea un lugar habitable» nos dejó impreso Bertrand Russell. Pero a esto, desde otro punto de vista, cabría rectificar que, todo lo que hacemos tiene su germen en la imaginación, y que, la ciencia se nutre de aquello que, fugazmente, alguna vez recorrió el pensamiento inspirado por cualquier tipo de contemplación sensorial con la que, en plena simbiosis, actúa la fantasía, la capacidad de crear lejana al progreso y cercana a la ciencia, dos disciplinas antagónicas a las que se les quiere dotar, erróneamente, de un parentesco paralelo e imposible de separar, sin que uno niegue al otro. Ahora partimos desde otra base, sólida y aprendida, partimos de todo aquello que la humanidad desarrolló con el fin de existir y de dejar constancia de ello a pesar de los errores, y que, en ésta nueva dimensión ya no caben.
Admiramos todo aquello que está fuera de nuestro alcance, incluso a los entresijos de nuestra mente. Pero ante ello, aún no somos conscientes de que nuestra presencia en el universo se constituye como un solo organismo viviente, una célula global llamada humanidad. Un organismo, en el cual, todo lo que nos hace ser es con un único sustento compuesto de las mismas materias en perfecta fusión y coordinación para sobrevivir y, en cuyo núcleo reside toda la información genética y epigenética y la interpretación de todo lo que las acompaña, transmisible todo ello como lo es, de igual manera, el pensamiento. Las teorías, las ideologías y las religiones contienen todas ellas un único sentido definido y definitivo, una información construida a lo largo de los siglos, pero, con la imperfección de que se han ido desarrollando sustentándose sobre la base del poder, que a su vez, contiene éste en su interior el espiritu más radical de la subsistencia que, incide directamente sobre todo el resto de seres que componemos aquél organismo, su influencia sobre él, la imposición y la manipulación y, su adhesión a todo aquello a lo que son vulnerables todos los sentidos de nuestra naturaleza humana. Quizás el aire de épocas lejanas ha estado siempre impregnado de todo ello y, convertido ya en una percepción que nos ha sido transmitida desde entonces a nuestros sentidos, que, como un etéreo ungüento, viene planeando sobre la configuración de nuestra forma de vivir y de existir, moldeando a su antojo los actos humanos desde aquellos orígenes remotos. Jesús Ferrero nos dice: «Creamos un engrudo con todos los errores de la vida y le damos el solemne nombre de Destino». Desde aquellos albores venimos escribiendo sus páginas, hay quién dice que, el destino no existe, pero la elocuencia de nuestro vagar desde que existimos afirma que somos sus creadores.

(- https://youtu.be/BKN0Bsii_Bk -)

Mucho de lo aprendido hasta hoy tiene que ser desaprendido para que, de esa forma, sea posible enfrentarse a la crisis que se cierne sobre nuestra existencia en todos los sentidos. El más afectado de ellos y por ello es el pensamiento que contiene la realidad natural y la psicológica, pues éste, dada su facilidad a la moldeabilidad y a la maleabilidad, es propenso a redirigirse hacia estratos distantes de su origen y, por ello la intervención sobre él mediante las percepciones que emite el mundo capaz de  sacrificar la existencia por un falso bienestar, le induce de forma negativa y agresiva hacia una deshumanizadora esclavitud. Así, un pensamiento distante de lo más esencial que es la naturaleza, resulta obviamente perjudicial para continuar construyendo una sociedad inteligente en la que se de cabida a todo con renuncia de lo nocivo.

Hasta ahora, nada de lo que nos ha ocurrido o, de lo que nos hicieron que nos ocurriese, no alcanza aún la magnitud que guarda encerrado nuestro futuro más cercano. Los cientos de miles de textos pasaran a ser viejos códices en los que se guardó una sabiduría que, por un lado, supuso el avance de una civilización hacia aquello que siempre resultó desconocido, sobretodo en lo relativo a lo inherente del ser, pero, confuso, en algunos casos y, destructivo en lo que concierne a nuestra relación directa con el entorno que hasta ahora hemos ido fabricando y, aún más con la naturaleza donde, desde siempre, reside todo nuestro sustento, también, en todos los sentidos. Por otro lado, poseemos el extenso compendio que contienen los afortunados descubrimientos y las falacias en su contra que, tan sólo son éstas, un resumen del presente y de lo venidero que quedó escrito por una civilización que comenzó su existencia hace aproximadamente cien mil años, de la que, toda su sabiduría cabría en la palma de la mano. Con respecto al primero, aún queda por desarrollar toda esa ciencia y sabiduría que guardan, sirviendo todo ello como punto de partida hacia el encuentro de la verdadera armonía. Respecto del segundo, buena parte de su contenido es sólo la transcripción literal de la historia presentada ante nuestros ojos como algo verdadero sin que seguramente lo sea, salvo lo estrictamente empírico, y ello obedece a meticulosos estudios realizados bajo el síndrome de la manipulación y con las técnicas de épocas donde cualquier discurso ha estado y está sujeto a teorías rodeadas de intereses particulares y dogmas sociales provenientes de ancianas ideologías ancladas en los tiempos hoy caducas.

Poseemos fantásticos santuarios en los que se guardan celosamente los registros del paso de la humanidad desde tiempos ancestrales por éste recóndito mundo, llenos de ciencia y sabiduría, pero, aún, inconclusa porque, partiendo de la base de que nuestra presencia forma parte de un organismo vivo, toda nuestra visión y forma de actuar está sujeta a la expansión, a la errónea teoría de infinitud terrenal, a algo inalcanzable que desde nuestra ínfima presencia nunca llegaríamos a poseer, por dos razones; la inexactitud del complejo pensamiento y las limitaciones espaciales. Por lo tanto es algo que no existe y nos aferramos obstinadamente a la creencia de su existencia. Si hubiese un final para todo ello, sería la verdadera fuente donde encontrar las respuestas a nuestras preguntas y calmar asi la sed de conocimiento, pero, lo que poseemos de todo ello hasta ahora es tan sólo un germen que contiene solo un principio. En aquellos textos sí abunda la eternidad que es la poesía y, abandonada ésta en los rincones, miramos sólo al infinito, destructivo y excluyente progreso como única ciencia capaz de dignificar las cualidades humanas. Mientras profundizamos en ello, el mundo sigue discurriendo sobre dos realidades distintas a dos velocidades diferentes, el pensamiento que lleva consigo el acto propio y que forma parte de una de ellas y, la otra, la que está sujeta a la imaginación donde reside la ciencia y la tecnología, ambas dan forma al entorno en el que sobrevivimos y se desarrollan paralelamente sin llegar a tocarse pero, coincidiendo en la lejanía como un seductor espejismo y, así, las dos líneas, en su distinta trayectoria, contienen la capacidad innata para crear un mundo distinto. Pero en ambas existe la duda eterna desde que somos, la búsqueda de un origen más allá de lo remoto, lo oscuro y difícil de comprender que da impulso a todo el pensamiento e inflama, por su efecto, el espíritu de crear, así, se podría decir que el ingenio es algo ilimitado que transcurre entre lo afortunado y lo erróneo, enlazado directamente con la cualidad del aprendizaje y que ésta cualidad contiene dos direcciones opuestas que a la misma vez no tienen fin así como una sola opción, la de elegir. En ello existe un matiz importante y, es que, irremediablemente, para avanzar siempre hay que mirar hacia atrás.

B a c k. by Ramón Sánchez

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